Pain will you return it I'll say it again -- pain 14-09-23

Pain will you return it
I'll say it again -- pain

Hoy no quiero escribir, no quiero dejar mi mente fluir. 

Empiezo a sacar fuerzas de los empujones que me dan. Eso me provoca inercia y con esa inercia me muevo, por fin. Pero de repente ¡BLOOM! Bofetón de realidad. Tengo miedo, avanzar es dolor. Nadie me dijo que el camino que tenía que transitar no era una vereda, sino un campo minado, con espinos y francotiradores a distancia listos para liquidarme. Visto así, no sé si mejor quedarme aquí, rendirme y morir sin más. 

Estoy nostálgico y melancólico. Estoy añorando mejores días, aunque no haya tenido muchos. Para colmo ella ha vuelto a mi cabeza, es un estado presente, casi obsesivo. Y la enfermedad... el dolor físico... la actitud de mis padres... todo me está ahogando como nunca antes. Siento como drena mis fuerzas. Quiero luchar. Me he levantado y quiero luchar, pero no puedo. Cuando hay voluntad faltan las fuerzas y así pasamos otro día más y sumamos semanas, meses y años sin avanzar. 

No quiero escribir ni decir lo que siento, porque yo mismo estoy haciendo el sumo esfuerzo de no entrar en mi mente, de mantener por fuera, mirando desde fuera con los ojos cerrados, para realmente no ver ni sentir. Escucho música trance, veo cosas absurdas, pienso en tonterías... cualquier cosa que me haga no estar dentro del huracán. Ahora hasta su recuerdo duele, en vez de reconfortar, como otras veces. 

Tengo esa sensación que nunca falla de que algo malo y gordo se acerca. De que va a pasar. Y mi cuerpo libra otra batalla más. La calma del guerrero frente a la batalla, en apariencia, pero por dentro ese samurai se muere de miedo. No sabe el resultado, no sabe si saldrá con vida, si se acortarán su días. Solo sabe que no hay más opción que enfrentarse en batalla y, por más aliados poderosos que tenga, quien blande la katana es él, es su guardia, su defensa, sus katas y sus ataques precisos, lo que le permitirán seguir un día más, amén de que le ayuden. ¿Será suficiente lo que ha aprendido? ¿Habrá entrenado lo necesario? ¿Dará un paso adelante o se esconderá tras las rocas rogando que todo acabe? 

Y no paro de escribir, pero no quiero escribir. No quiero hablar con nadie. De hecho, si ella me hablase hoy no sé ni si respondería. Deseo mucho hablar con ella, la extraño tanto, pero... pero ahora mismo no me siento ni vivo. No sé qué soy. Estoy perdido, sin rumbo. Siempre necesito abrazos, me encantan, me dan paz, me reconfortan y, según de quien vengan, tienen más o menos efecto. Y, sin embargo, por una vez, ni eso me ayudaría, ni eso quiero recibir. Si acaso un castigo. Algo físico, quizás ese tortazo que te despierta. Pero sé que por más que me abofetearan hoy no despertaría, porque estoy sumido en esta sensación que, con suerte, se habrá ido en la mañana. 

No ha sido un día tan malo como otros y, sin embargo, parece que me ha afectado más. Creerme esa seguridad de que puedo luchar y ganar, quizás haya sido demasiado optimismo para mi personalidad. Quizás lo he intentado con demasiada intensidad, o quizás nada tenga que ver. 

Soy un gusano dentro de una manzana que está siendo horneada. Cruel final.



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