Esperanza. No, no estoy loco. Imagina un minero, atrapado en una mina. No encuentra la salida. Es un laberinto. Todo está oscuro, salvo por su antorcha. De repente ve un rayo de luz, muy pequeño, se cuela por un agujero. No puede salir, pero sabe que la salida está cerca, que hay luz real después de mucho tiempo. Esa sensación tengo, de saber que no tengo nada, porque realmente no hay nada, pero que no está todo perdido. Ese rayo da las fuerzas para no rendirme. Ese rayo, tan pequeño y tenue calienta mis manos. Ese rayo da vida a un corazón destrozado. Y, aunque sepa que mañana estaré destrozado, ahora siento paz. Siento eso que deseaba, saber, percibir, sentir, aunque sea sin decir nada, sin ver nada, sin estar. Un grano de arroz no quita el hambre en una aldea, pero un grano puede dar esperanza de que llegarán más granos en algún momento, o todo será una vana esperanza, en la que, al menos, con la esperanza vana, será más fácil la espera de ver qué desenlace llega. La amo....
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